Investigación y divulgación del patrimonio cultural en Medellín y la comuna 7 Robledo

Introducción a la arqueología del valle de Aburrá De Graciliano Arcilia Vélez - Parte 1


Arqueología en Medellín, la cultura prehispánica en el Valle de Aburrá y la práctica textilera.
Representación del telar vertical  y la hilandera sobrevivencia   artesanal de los aborígenes andinos.

El valle de las espirales

No queda dudas de que el mismo valle de Aburrá en que ahora reposa Medellín fue en tiempos prehispánicos una encrucijada de diferentes culturas aborígenes con una rica práctica textilera. Por ello tampoco nos resulta raro que haya arraigado una cultura con el mismo énfasis (hoy menguante) en los cuatro siglos posteriores a la conquista. Medellín es recordada a nivel mundial por el eslogan de “ciudad de la moda”.

No se puede hablar del valle de Aburrá sin hablar del río. Los primeros párrafos de ésta introducción empiezan por su descripción. Graciliano Arcila, padre de la arqueología del valle, fundador del Museo de Antropología de la Universidad de Antioquia y del pregrado, también tiene como eje de su trabajo el río. Su primera conclusión: “el río Porce fue un límite arcifinio de una irradiación cultural antillana que penetró por el noreste antes de la conquista cultural de los Quimbaya” (p. 14).

Algunos de nuestros ancestros aborígenes vienen del caribe, desde el norte. Comunidades del mar que fueron caminando y navegando las playas del golfo de Urabá y que luego siguieron las desembocaduras de los ríos, hacia sus nacimientos, construyendo canoas de una sola pieza para navegar en las partes navegables y caminando y fundado culturas cuando las rocas encrespan la corriente de las aguas, desarrollando distintos modos de habitar las montañas de la cordillera occidental, central y oriental de los Andes. Los ríos Atrato, Magdalena y sus ramales y alimentadores, como el Cauca,fueron pues autopistas o caminos naturales para los primeros pobladores, que sabían convivir armónicamente, hasta donde tenemos noticias, con el entorno natural que iban poblando.

Ese dar vueltas y vueltas pudo ser el origen de la idea de la espiral que será el símbolo recurrente en piedras y artesanías de estos pueblos. La “decoración” de los artefactos hallados en el Valle de Aburrá, a veces por el mismo profesor Graciliano Arcila, es riquísima en enigmas. El libro La introducción a la arqueología del valle de Aburrá (Universidad de Antioquia, 1977) los describe escuetamente, sugiriendo apenas una interpretación más profunda.

Cultura y Geografía del Valle

Durante los 473 años de conquista del valle (cronología que comienza en 1541) nos la hemos pasado omitiendo peligrosamente una verdad aparentemente obvia. La vergonzosa relación del hombre español con el entorno natural y físico, casi nula, a no ser por su firme disposición en agotar los recursos naturales de que disponemos.

Los arqueólogos lo tienen claro, pero es una obviedad que vale la pena grabar con hierro: “La estructura geográfica con sus ríos y montañas, es bien sabido, determina ecológicamente los comportamientos biológicos de los animales e, inclusive, culturales del hombre”. (p.14, Ibid).